Lo mejor. No importaba la época. Íbamos a cada instante. Mi primo (el buen "sorka") y yo. A veces Renzo nos acompañaba. Era mejor si estaba completamente desierta. Entonces nos metíamos unas señoras caminatas. A lo lejos se veía una especie de alfombra roja, a medida que nos acercábamos empezaba a moverse. Los cangrejos daban un matiz especial a todas esas idas y venidas a la orilla del mar de Pimentel. Planeábamos viajar con nuestras novias y nuestras tablas. Seríamos los tres (o los seis). En algún momento, ellos olvidaron "nuestros planes". Un día "sorka" me dijo que lo del surf y los viajes eran sólo un jobi (algo así como cosas de chibolos) y a mí sólo me quedó seguir con el sueño.

autor: shantel
correo-e:
web: